Shuta Nyufy. El señor de las nubes



Fue hace once años en que pusimos los píes por primera vez en la región mazateca. Fuimos a impartir un curso de periodismo a Radio Nhandia, una radio indígena que se encuentra Mazatlán Villa de Flores, Oaxaca.

Al bajar del camión que nos llevó al pueblo, que curiosamente se llamaba el estudiante, las nubes se empezaron a juntar sobre el camión. Fue como entrar en otra dimensión, con gente del color de la tierra. El olor de flores y encinos no se perdía con el olor humano, cálido, con ojos curiosos y gentiles, sino al contrario. Se enriquecía con la presencia de unas nubes que tuvieron la sorpresa de acercarse hasta nuestras narices.

Me quedé embobado mirando las nubes. Nubes que tuve  enfrente, a un lado, arriba y abajo, porque Mazatlán Villa de Flores está asentado en una meseta que se formó en esta parte de la cordillera, y en esas pendientes, las nubes se paseaban como si fueran elefantes rosas pastando por el campo. Al fondo de la localidad se encuentra la iglesia y frente a ella, unas escalinatas que llevan a una vereda que cruza por donde se encuentra asentada Radio Nhandia. 

En el camino a la radio miraba sorprendido a las nubes. Como si caminaran conmigo, como si caminara sobre ellas, como si pisara flores al pasar a largo de la entrada principal del pueblo.

Al llegar a la radio ya me esperaban sus directivos. Lupita Blanco, Melquiades Rosas, Rogelio Rosas y una parte del grupo que se inscribió en el curso de periodismo que impartiría, tenían listo el café, con unos panes de ducle que resultaron sabrosísimos que bien sirvieron para abrir los canales y romper barreras con esta gente que dialogaba como con cantos de pajaritos. Yo, sólo alcanzaba a distinguir que decían tendari y respondían atukuandá cuando se saludaban.

Ya que ganó terreno la confianza, mis nuevos amigos me dijeron que a partir de ese día yo sería, soy y seré "shuta nyufi". Aradecido por ello e ignorante del significado de esas palabras mazatecas, les pregunté; ¿Y eso qué significa? Y con risas en sus labios, que adelantaron mi tranquilidad, me dijeron que eres shuta nyufi, el señor de las nubes.

La gente de Mazatlán, dijeron, ya estaba desesperada porque ya tenían 3 días sin que lloviera. Ni una sóla nube y mucho calor, recalcaron. Y dicen que con nuestra llegada,llegaron las nubes. Y al momento de bajar, una nube había bajado al pueblo. Una nube que nos envolvió y nos prendió en este viaje que inicia.


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